Me dedico a dar clases de danza y yoga a gente de todas las edades, en su inmensa mayoría mujeres. Hace unos años creé la asociación “La Danza de Lilith” para poder llevar mi profesión a más gente y de la manera más social posible, ya que es un trabajo que me permite el contacto directo con el mundo y puedo observar y aprender de cada alumnx que viene al centro.

Y así, observando, detecté algunos comentarios llamativos en un grupo de adolescentes, en los que se normalizaban ciertas conductas por parte de sus parejas recientes, que para mi eran claras formas de control. Mis alarmas saltaron y comencé a indagar en el tema con la idea de poder hacer algo más que pararme a escuchar.

Por todo esto, comencé a dar una charla sobre violencia de género a grupos de adolescentes. Me di cuenta de que ellxs, como muchxs de nosotrxs, tenían la idea equivocada de que la violencia de género es algo reservado a cierto tipo de mujeres, como si existiera un perfil de persona maltratada. Es muy fácil pensar “yo controlo”, “eso a mi no me va a pasar”, etc. Pero es una idea equivocada del problema, como tantos errores que rodean este delicado tema.

Y es que la violencia de género es una escalera que se sube poco a poco y, sin darte cuenta, te ves dentro. Por lo que hay que entender que cada peldaño cuenta y daña.

Estos peldaños nos pueden servir como INDICADORES para saber cuándo puede existir un problema y así, intentar detectarlo a tiempo poniendo todos los medios posibles para su solución. No es un orden fijo, varía en cada situación, evidentemente, pero sí nos ayuda a dar visibilidad a algunas formas de actuar que, en muchas ocasiones, llegamos a normalizar y a aceptar en nuestro día a día.

Quiero aclarar que, evidentemente, también existe violencia contra hombres, y que hay muchos tipos de relaciones que no sólo son las de pareja heterosexual, pero todo esto no es mi sector. Trabajo con mujeres heterosexuales de todas las edades, y cuento sus historias desde la única perspectiva que tengo, que es la de ser mujer, y por ello me referiré a la mujer como la parte de la pareja que sufre el maltrato, y al hombre como la parte que la ejerce (lo que la ley en España define como violencia de género). Dicho esto, os cuento algunos de los peldaños que forman esta terrible escalera que nadie debería subir nunca:

1º- AMISTADES Y/O FAMILIA – Aislamiento básico. Tu pareja cada vez ocupa más tu tiempo, te dice que quiere pasar más tiempo contigo, a veces usando la pena, el chantaje emocional, los celos, etc. Sin darte cuenta vas dejando a un lado a tus amigxs y familiares para no crear conflicto, para “no dejarle solo”, para que no se moleste… hasta que un día te sientes sola porque ha conseguido aislarte. Todo es tan progresivo y cada hombre utiliza sus propias tácticas para poder ejercer este control, pero es un claro punto de partida del que todos y todas podemos darnos cuenta. Lxs adolescentes me decían: es cierto, mi amiga ya no sale desde que se ha echado novio. Tendemos a juzgar a esa persona que “nos deja a un lado” por estar con su pareja, cuando en realidad podría servirnos para estar atentxs de la actitud de dicha amiga que mañana puede necesitar nuestra ayuda, aunque hoy no pase mucho tiempo con nosotrxs. Seamos sociales y tendamos redes, ofrezcamos ayuda y apoyo en vez de criticar y enfadarnos. Miremos más allá.

2º- CONTROL TELEFÓNICO Y REDES SOCIALES – llamadas perdidas, mensajes sin contestar, enviar tu ubicación, revelar tus contraseñas, espiar tus conversaciones con otrxs, quitar fotos o comentarios en redes sociales… Es una forma de control inmediato, ya que siempre llevamos el móvil encima y a veces asociamos la “no respuesta” con la indiferencia de la otra persona, pensando que “pasan de mi”, “no me quiere contestar porque me oculta algo”, etc. El teléfono móvil y las redes sociales son una herramienta de violencia psicológica muy común, sobre todo, entre adolescentes. Hoy en día, las redes sociales (como Internet en general) son una alternativa a las relaciones personales cara a cara, una ventana al mundo exterior diferente, una forma más de comunicarnos y relacionarnos con la gente de nuestro entorno. Cuando también controlan esto, nos dejan totalmente solas. Al final solo nos queda nuestra pareja, haciendo más difícil salir de esta situación de aislamiento y sometimiento.

3º- AFICIONES Y OCIO – Tener algún hobby suele representar tener un tiempo y/o un espacio para ti misma, lo que para un agresor representa una amenaza de que su pareja sea capaz de hacer algo sin él o de relacionarse con gente que no sea él mismo. Por lo tanto, poco a poco (igual que pasa con las amistades y la familia), te hará ver que eso de lo que siempre has disfrutado no es aceptable en tu nueva vida con él. De una manera u otra (repito que cada agresor tiene sus herramientas de persuasión), cada vez dejas menos espacio para tus aficiones porque tu pareja comienza a invadir ese tiempo, con excusas varias. Por ejemplo, poco a poco dejas de ir a clase de baile, dejas de relacionarte con tus compañerxs, dejas de salir a bailar los sábados, etc.

4º- FORMAS DE VESTIR Y COMPORTAMIENTO – Tu forma de ser está definida por multitud de factores. Algunos de ellos son la ropa que eliges, cómo te comportas con los demás, cómo reaccionas ante ciertas situaciones, qué te gusta hacer, y un largo etcétera. En estas relaciones tóxicas y llenas de violencia de las que hablamos, todo esto se cambia, (o te lo cambian), siempre de una manera paulatina, y a veces incluso sin que te lleguen a prohibir algo. Pero de manera directa o indirecta, dejas de usar la ropa que siempre te ponías: para no enseñar, para que no me miren, para no parecer gorda, para no discutir… La frase “conmigo así no sales” me la recordaba una chica que asistió a una charla… demoledora, puro chantaje emocional, puro control, puro sometimiento. Lo mismo ocurre con algunos comportamientos como los abrazos u otras formas de afecto, expresar alegría, o cosas que haces con tus amigxs de forma diaria, y que acabas cambiando porque sabes que no debes llamar la atención. “Me das vergüenza ajena, acabas de montar un espectáculo”.

5º- SEXO – Este punto es especialmente difícil de tratar en algunos casos. Mucha gente no ve que la violencia sexual no es sólo la violación. Cuando ejercen presión de cualquier manera (usando el chantaje, los celos, comparándome con otras relaciones anteriores, por miedo a que me deje…) para que hagas cosas que no quieres hacer, aunque al final acabas cediendo, eso también es violencia sexual. Porque lo haces por esta presión, no porque sea algo que realmente tú deseas. No querías, no quieres, pero lo haces. Si la otra persona no usase todo lo anteriormente mencionado, la cosa sería más simple: él te propone algo, tu te niegas, y él lo respeta. Punto y final. Todo lo que no sea así, es una forma de ejercer violencia sexual contra la persona que se niega a hacerlo.

6º- AGRESIÓN FÍSICA – Esta es la parte que, de vez en cuando, se habla en nuestra sociedad. La punta de la pirámide. Porque, por ejemplo, llega el día que la persona que sufre este maltrato dice que no a algo, o porque hay algún elemento nuevo que “enfada” al agresor, o cualquier otra EXCUSA que hace que el chantaje y el resto de herramientas que siempre ha usado contra su víctima no funcionen o no sean suficientes, por lo tanto, utiliza la agresión como la alternativa a todo esto. Estas agresiones provocan en la víctima grandes trastornos, ansiedad, irritabilidad, actitud pasiva y sumisa, dificultades para relacionarse, etc.

PUNTOS A TENER EN CUENTA – La violencia de género no es solo violencia física. Es como un iceberg: solo se ve la agresión física cuando deja marca. Pero debajo hay mucho más, un maltrato psicológico y verbal, en la mayoría de los casos, de años. – Es una violencia progresiva y cíclica. Comienza poco a poco, con pequeños momentos a los que vamos quitando importancia, pero que con el tiempo van a más hasta estallar en episodios violentos (llegando a la agresión física). Después viene el arrepentimiento, donde el agresor se disculpa y promete que todo va a mejorar. Muchas veces estas disculpas vienen acompañadas de una excusa a su comportamiento “si tu no hubieras hecho esto, yo no habría respondido así”, que trata de culpabilizar a la víctima. Y así, volvemos a comenzar el ciclo de Tensión-Discusión-Arrepentimiento. – No existe un perfil de mujer maltratada. Todas somos posibles víctimas, ya que NO depende de edad, etnia, estatus social, nivel cultural, etc. – La violencia NO está justificada en ningún caso. – La violencia NO es algo que recaiga sobre la víctima, es decir, la víctima de maltrato no es responsable ni culpable de esto. – No siempre pasas por todos los escalones, a veces solo transitas unos pocos. Pero cualquier tramo de esta escalera ya es bastante preocupante, porque todos y cada uno de ellos son una forma de anular tu persona, cortar tu libertad, dominarte y someterte. – Hay muchos puntos o escalones más a tener en cuenta como la violencia económica, la domestica, o la familiar. – Debemos educar a lxs niñxs desde pequeñxs en la igualdad, la no violencia, la gestión de las emociones, el respeto, la empatía y el desarrollo de su autoestima para evitar estas situaciones. – En caso de estar sufriendo una situación de violencia de género o si conocemos a alguien que está sufriéndolo, busca ayuda en Centros de la Mujer, asociaciones especializadas, Policía o cualquier autoridad que te pueda informar sobre cómo actuar en estos casos. No estamos solas ni debemos dejar que ninguna lo esté.

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